27 September 2015

Ein Prosit der Gemütlichkeit: Oktoberfest 2015

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En los cuatro años que he vivido en Europa, ir al Oktoberfest en Munich nunca estuvo entre mi lista de cosas indispensables que hacer. Pero esta vez teniendo amigos en la ciudad que nos podían albergar y yendo con más gente, estaba consciente que había que aprovechar la oportunidad. Y puedo decir que me encantó: obviamente se toma cerveza, pero sobre todo es un súper buen ambiente y se come muy bien. No sólo hay que hacerlo una vez, hay que venir cuantas veces sea posible.
In the four years I’ve lived in Europe, going to the Oktoberfest in Munich was never in my list of must-things to do. But this time, having friends in the city where we could stay, and going with more people, I was aware that I had to take the chance. And I can say that I loved it: you obviously drink beer, but above all there is a great ambiance and you eat very well. Not only you must do it once; you should come as many times as possible.
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Oktoberfest dura tres semanas y al parecer tanto entre semana, como sábados y domingos, hay muchísima gente. Es una gran feria que se organiza en el “Theresenwiese”, la pradera de Theresa, un terreno gigantesco cerca de la estación central de Munich. La fiesta original remonta a 1810 para celebrar el matrimonio de Louis I, hijo del entonces rey de Baviera, con Teresa de Saxe-Hildburghausen. Al final de las festividades se organizó una carrera de caballos en el lugar donde actualmente se celebra el Oktoberfest y tuvo tanto éxito que se decidió repetir la fiesta todos los años. Con el tiempo se volvió en una fiesta agrícola hasta convertirse en el evento actual.
Mis amigos se levantaron a las 6 de la mañana para hacer fila afuera de las tiendas, cada una patrocinada por una marca de cerveza. Las tiendas las abrían a las 9 de la mañana, pero es absolutamente necesario llegar temprano porque si no, no se consigue mesa y sólo te sirven cerveza y comida si estás sentado. Todo mundo llega con los trajes típicos de la región, éramos raros los que andábamos vestidos con ropa normal.
Una vez sentados en la mesa hay un mesero que viene seguido a proponerte cerveza, que sólo te sirven en vasos de un litro. Por la mañana la gente está tranquila, y al ocasional hambriento de atención que le da por subirse a la mesa a tomarse su cerveza de un solo, lo sacan. Ya para mediodía llega una banda a tocar canciones tradicionales y covers de música pop. Entonces todo mundo se sube a los bancos a cantar y a tomar. Y eso dura hasta las 11 de la noche cuando todas las tiendas cierran.
Aparte de cerveza no hay muchas otras opciones de bebida, creo que hay agua y algunos refrescos. Un litro de cerveza cuesta 11 euros, que de todas formas es lo que cuesta en Suiza, así que no me pareció tan caro. También hay varias cosas que comer: desde vendedores ambulantes con pretzels, pasando por pollo asado, hasta un exquisito cerdo con knödels, unas pelotas de puré de papas, que fue lo que almorcé.
Como en todo lugar de multitudes, había una enorme fila en los baños de mujeres. No puede haber mejor razón para tomar con moderación. Y afuera de las tiendas había juegos mecánicos, aunque después de unas cervezas no sé si sea buena idea subirse a una montaña rusa.
Si al principio el hecho de estar en un lugar lleno de gente alcoholizada no me parecía buena idea, resulta que no hay nada de qué preocuparse. Debajo de cada mesa tienen redes donde uno pone sus abrigos y sus carteras. Y al final uno rara vez se levanta de la mesa, es muy difícil que te roben. Con mis amigos nos sentamos junto a unos alemanes con los que terminamos platicando, y a lo largo del día se nos unieron más personas que no habían encontrado mesa en otro lugar. Uno se divierte mucho y termina conversando y brindando con todo mundo. Lo único que sí voy a hacer la próxima vez es comprarme un vestido tradicional para terminar de estar en ambiente.
Oktoberfest lasts three weeks and apparently there is a lot of people, on weekdays as during the week-ends. It’s a huge fair that takes place in the “Theresienwiese”, Theresa’s prairie, a big esplanade near Munich’s train station. The original party dates back to 1810 when it was a celebration for the wedding of Louis I, son of the then-king of Bayern, with Theresa de Saxe-Hildburghausen. At the end of the festivities there was a horserace in the place where the Oktoberfest is located now and it was such a huge success that it was decided to have it every year. With time it turned into an agricultural fair, until it became the current event.
My friends got up at 6 in the morning so they could stand in line outside of one of the tents, each one sponsored by a beer brand. The tents opened at 9, but it is absolutely necessary to get there early because if you don’t, you will not get a table and they only serve you beer and food if you are sitting down. Everyone is dressed up with the typical outfits of the region; we were the odd ones dressed normally.
Once you are sitting down there is a waiter that comes very often to offer you beer, served only in 1 liter glasses. In the morning everyone is calm, and the occasional attention-starved dude that gets up on his table to drink his whole beer at once gets kicked-out. By noon there is a band that starts playing traditional songs and pop music covers. Then everyone gets on their benches and starts singing and drinking. And this lasts until 11 at night, when all the tents close.
There are not many beverage options besides beer, water and some sodas I think. A liter of beer costs 11 euros, which is what it costs in Switzerland, so I didn’t find it that expensive. And there are many things to eat: from people selling pretzels, to grilled chicken and an exquisite pork with knödels, mashed potato balls, which is what I had for lunch.
As in any place with large crowds, there was always a huge life outside the women’s toilets. There is no better reason to drink responsibly. And outside of the tents there was an attraction park, but I’m not sure it’s a good idea to climb to a roller coaster after a few beers.
If at first I didn’t think it was such a good idea to be in a place full with drunk people, turns out there is nothing to worry about. Under each table there are nets where you can put your coats and purses. And you end up rarely leaving your table, so it’s difficult to get robbed. With my friends we sat next to some very nice German youngsters with whom we ended up talking, and all through the day other people who didn’t find a place to seat ended up joining us. You have a lot of fun and you talk with everybody. What I will do next time is buy a traditional dress beforehand.

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2 comments:

  1. Anonymous12:33 PM

    Practica el squinch para salir bien en las fotos :P

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  2. Pucha, me desagrada tanto que me tomen en fotos que puede que termine buscando qué demonios es eso.

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