09 September 2013

Leaving… the second time around

Genève

Ahora que ya han pasado la angustia, la euforia y el jet lag, finalmente puedo sentarme a escribir. Ya tengo dos semanas de haber llegado a Ginebra, la ciudad donde estaré viviendo por los próximos tres años para estudiar mi doctorado en Historia del arte. Hoy estaba saliendo de la biblioteca municipal, que queda en una de las alas de un edificio que ocupa la universidad dentro de un gran parque en el centro de la ciudad y me sentí tan dichosa de estar aquí.

Now that the anguish, the euphoria and the jet lag have passed, I can finally sit down and write. I have been for two weeks now in Geneva, the city where I’ll be living for the next three years to study my PhD in Art history. Today I was leaving the town’s library, located in a wing of a building occupied by the university which is in a big park in the city’s center and I was so happy to be here.

No es la primera vez que me voy a otro país a empezar de nuevo, así que esta vez vengo con el espléndido bagaje de la experiencia. Para empezar, planifiqué con un mínimo de anticipación mi llegada y así aprovechar a visitar otras ciudades como Miami y Lyon. Luego, por medio de una amiga de una amiga de mi mamá conseguí alojamiento por una semana, mientras me asignaban mi cuarto estudiantil. Empezó la serie hercúlea de tareas para instalarme, que no he terminado aún: reportarme ante la Oficina de Relaciones internacionales, matricularme a la universidad, tramitar mi permiso de residencia, suscribirme a un plan de teléfono, abrir una cuenta de banco, pagar el transporte. Aparte de todo lo relativo a compras para el apartamento y ni siquiera empiezo con lo académico. El semestre empieza oficialmente el 16 de septiembre, pero yo decidí venirme antes para poder hacer todos esos mandados con tranquilidad. Esto ha sido muy bueno porque ya tengo una buena idea de cómo es la ciudad, qué tan grande es, cómo funciona y cómo moverme. Además, he tenido unos cuantos días en los que me he sentido demasiado cansada como para salir en lo absoluto y me he permitido hacerlo. Pero por otro lado, no he visto mucha gente, porque no he logrado conocer a otros estudiantes como yo.

La primera semana me quedé en casa de una señora panameña que tiene más de treinta años de vivir aquí. Fue muy amable, su casa es muy acogedora y me encantó su gata que es una consentida. Además, me invitó para la cena de celebración del año nuevo judío que estuvo deliciosa. Desde hace una semana vivo con Miha, una estudiante de informática originaria de Madagascar. Es tan adorable que no se enoja cuando le mencionan la película de dibujos animados. Todavía estamos esperando una tercera compañera.

It’s not the first time that I leave to another country and start over, so this time I come with the splendid baggage that is experience. For starters, I planned a minimum my arrival and that’s how I got to visit other cities like Miami and Lyon. Then, thanks to a friend of a friend of my mother, I had somewhere to stay for a week, while I was assigned to my new student room. A herculean series of tasks pertaining to my installation began and I still haven’t finished them all: to report myself to the International relations office, to enroll in the university, to get my residence’s permit, to choose a phone plan, to open a bank account, to pay for transportation. Besides everything that implies shopping for the apartment and I haven’t even begin with the academic stuff. The semester officially starts on September 16th but I decided to come early to calmly take care of these errands. This has been a good thing because I now have a better sense of what the city is like, how big it is, how it works and how to move in it. Besides, I’ve had some days where I have been feeling so tired I didn’t want to go out at all and I have allowed myself to stay in. On the other hand, I haven’t seen so many people because I haven’t met many other students like me.

The first week I stayed with a lady from Panama who has been living here for more than thirty years. She was very nice, her house is extremely cozy and I loved her spoiled cat. Besides, she invited me to have dinner for the Jewish New Year which was delicious. For a week now, I have been living with Miha, a student from Madagascar. She is so lovely she doesn’t get mad when someone mentions to her the animated movie. We are still waiting for the third roommate.

Chispa

Mi nuevo apartamento es bastante diferente del de Bordeaux. Sin embargo, igual que en Francia, no vivo en la ciudad principal, sino en una comuna de la periferia. Esta vez me tocó en Vernier, a media hora en bus del centro. En Talence no tenía problemas con vivir lejos de Bordeaux porque la universidad me quedaba al salir de mi edificio, pero en esta ocasión todas las bibliotecas y todos los edificios universitarios quedan en el centro, por lo que los desplazamientos van a ser obligatorios. En esta ocasión mi apartamento tiene una cocina completamente equipada, estufa de cuatro hornillas y horno, microondas; tenemos sala – comedor y un baño hasta con tina. Nos prestan una aspiradora y tenemos acceso a una bodega por apartamento en el sótano. Pero, a pesar que todo el personal de la oficina de viviendas estudiantiles es súper gentil (lo que en Francia estaba lejos de ser el caso), en esta ocasión no nos permiten tener invitados a dormir en el apartamento. Esta paranoia sólo puede explicarse por la situación de la vivienda en Ginebra: los precios de los apartamentos son exorbitantes, hay muchos lugares en malas condiciones y con poco espacio y los casos de estafa son muy frecuentes. Entonces quieren evitar que se quede gente viviendo en estos apartamentos de forma indefinida. Esta crisis de la vivienda tiene ya mucho tiempo de haber empezado y no pareciera que se vaya a arreglar porque no abundan proyectos de construcción. Es muy extraño, porque adonde quiera que voy, escucho hablar de la alta calidad de vida de los suizos.

My new apartment is pretty different from the one in Bordeaux. However, just like in France, I don’t live in the main city, but in the suburbs. This time I’m in Vernier, a half an hour by bus from the city’s center. In Talence I had no trouble living far away from Bordeaux because the university was just outside of my building, but this time all libraries and all university premises are downtown, so moving back and forth will be mandatory. This time my apartment comes with a fully-equipped kitchen, with a stove that includes an oven, a microwave; we have a dining and living hall and even a bathroom with a tub. We have a vacuum cleaner and access to a storage room in the basement. But, even though the people that work at the student residences office are very nice (which was far away from being the case in France), this time we cannot have guests sleeping over in the apartment. This paranoia can only be explained by the housing situation in Geneva: the rents are extremely high, there are many places in bad shape and with little space and cases of fraud are not uncommon. So they want to avoid people living in these apartments for undefined periods of time. This crisis has been going for quite some time now and it doesn’t seem like it is going to get fixed any time soon, since there is not many housing projects on the works. It’s strange because everywhere I go I keep hearing about the high quality of life Swiss people have.

Vernier route de Peney

Route de Peney student dorm

Route de Peney student dorm 2

Route de Peney student dorm

Route de Peney student dorm Route de Peney student dorm

Route de Peney student dorm

Lo que me lleva al shock cultural más grande hasta el momento: el alto costo de la vida. Al parecer la gente en Suiza gana muy bien, extremadamente bien. Tanto que todos los precios son altos, algo que yo he podido notar en el supermercado, donde los precios de las carnes me parecen prohibitivos. Todavía no he empezado a ver cómo es ir al cine o comer afuera. En todo caso, después de haber estado en Honduras por un año cualquier lugar me va a parecer exagerado, así que espero que sea como en Francia, que después de unos meses me voy a acostumbrar y voy a retomar mis costumbres carnívoras. Pero todo mundo me lo advierte: en Suiza todo es ordenado, pero todo tiene un costo. El más mínimo trámite o papeleo implica pagar algo.

En fin, las cosas van lentas pero seguras. Estoy muy emocionada, pero muy tranquila también. Me espera un trabajo muy arduo, pero es el trabajo que siempre quise tener. Y todo parece indicar que aquí se tiene todo para realizarlo. Excepto por el hecho que vivo cerca del aeropuerto y hay muchos aviones despegando y aterrizando a cada rato.

Which takes me to the biggest cultural shock for now: the high cost of life. It seems that people in Switzerland have good salaries, extremely good salaries. So good that everything is expensive, something I’ve been able to notice in the supermarket so far, where the prices of meat are prohibitive. I haven’t seen what it is like to eat at a restaurant or to go to the movies. In any case, after having been in Honduras for a year any place will seem exorbitant so I hope that, like in France, after a few months I’ll get used to it and I’ll resume my carnivorous ways. But all people warn me: in Switzerland everything is very organized but you have to pay for everything. The littlest errand or paperwork implies paying something.

Anyways, things are moving slowly but steadily. I’m very excited and yet calm at the same time. A very hard work awaits me, but it’s the hard work I’ve always dreamed of. And everything points at the fact that here I’ll have what it takes to accomplish it. Except for the fact that I live near the airport and there are too much planes landing or taking off.

3 comments:

  1. Lo del aeropuerto sólo es de acostumbrarse. Luego sólo te molesta que pasen justo cuando alguien dice "Luke, yo soy tu..." o "Y el asesino es..." pero de que te acostumbrás pues te acostumbrás. Te lo dice alguien a quien le tocó vivirlo durante 10 años.

    Por cierto, ya me recordaste que debo escribir mi segunda entrada sobre México. Estoy muy emocionado, porque ya puedo andar en el D.F. sin perderme y siento como que he domado un monstruo enorme. Para una persona que se perdió 5 veces en La Ceiba, eso es un logro titánico. :P

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    1. Te voy a creer Manuel, porque me toca cerrar la ventana para no escuchar los ruidos de los aviones :P

      Y sí, contanos cómo es México! Saludos!

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  2. Aaah me encanta... tengo que retomar esto de leer tu blog, alimentarme de tus anécdotas y tus fotos. No se llega en maleta, pero una imagen transporta bárbaro. Me encanta la cocina, aunque solo miro el micro, igual se hacen maravillas culinarias con ello.

    Saludos Marce, éxitos en todo y fuerte abrazo.

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