29 September 2006

Der dressierte Mann

Empecé a considerarme una feminista alrededor de los 10 años, como una forma de protestar ante el trato preferencial que mi hermano gozaba en mi casa. A esa edad “feminista” era sencillamente exigir los mismos derechos a salidas y escuchar “Girls just wanna have fun”. Pero a lo largo de los años las diferencias se fueron acentuando y mi inconformidad también. Después de leer mucho al respecto, llegué a un punto en que el feminismo me pareció una victimización caricaturesca, y me alejé de él, irónicamente gracias a Simone, que me mostró un enfoque más objetivo, y más lógico de todo el pseudo-conflicto entre los sexos.

Pero mi abundancia de horas libres me hizo matricular la clase de Estudios de la Mujer en la universidad. Y ha sido una tortura literalmente. Mi profesora no es particularmente inspiradora, sólo nos quiere demostrar cuánto ha leído (y lo poco que ha entendido); es incapaz de soportar una opinión contraria a la suya, y está impregnada del mismo sentimiento de inferioridad que destilan los textos que tenemos que leer. Aprendí que nuestra sociedad es “androcentrista”: todo está definido en base al hombre, tomándolo como el estándar, y las mujeres seríamos la excepción a la regla. He tenido que leer sobre las razones históricas, biológicas y sociales de la discriminación, y sobre nuestra incipiente participación en política, ciencias y en la mayoría de las ramas del conocimiento. “Recobrar el equilibrio y valorar lo femenino en nuestra sociedad”, es supuestamente uno de los objetivos de la clase, pero no estoy muy segura que ellas sean capaces de definir lo femenino más allá de los gastados clichés de maternal, bondadosa, protectora y delicada. Desde un principio se dejó claro que mi postura de que no importa cuál es tu sexo, sino que es cuestión de hacer valer tus derechos como persona, es considerada idealista y no tiene cabida en la realidad.

A pesar de todo lo que ha pasado, las diferencias entre hombre y mujeres siguen existiendo. ¿Por qué?

Una gran casualidad me llevó a empezar a leer “El varón domado” de Esther Vilar. Un arquitecto que mi clase definiría como machista (en apariencia no hace distinciones, pero inconscientemente considera inferior a la mujer, por varias actitudes que incluyen hasta los gestos caballerosos de abrirle la puerta, creerla una criatura que hay que cuidar, etc) leyó el libro y dijo que le cambió la vida. Así que empecé a leerlo esperando que fuera una estupidez descartable, pero ha sido toda una sorpresa. Para Vilar, es el hombre el verdadero oprimido de la sociedad, y gran parte de la superioridad de la mujer es hacerle creer que él es quien tiene el control de la situación. Su principal reclamo es que a estas alturas de la historia –el libro es de 1971- se tienen todos los adelantos tecnológicos necesarios para que el papel tradicional de la ama de casa sea obsoleto, pero que ha sido reemplazado por una mujer superficial, obsesionada con su apariencia y consumista. Llega a decir que la verdadera razón por la que una mujer se arregla no es tanto para impresionar a los hombres, que en realidad no entienden las complicadas sutilezas detrás de esas acciones, sino para conseguir el respeto y admiración de otras mujeres, que son las que juzgan más cruelmente a las de su mismo sexo.

Tratar de plasmar como víctima al hombre es un poco exagerado. Pero lo que realmente valoro del libro es la bofetada que le da al movimiento feminista tradicional y a las mujeres en general cuando les hace ver de frente muchas actitudes que sí son manipuladoras, banales o innecesarias, pero que ciertamente siguen perdurando, sobretodo en nuestra cultura latinoamericana. Feminismo es una etiqueta más con que limitar una forma de pensar o de actuar. Pero sí considero que es esencial que cada persona revise constantemente su forma de actuar y de pensar y las razones que se esconden detrás de ellas. Y que, como de alguna forma torcida y extraña lo expresa Vilar, que cada quien asuma la responsabilidad de su situación, y que entienda cómo eso afecta a la colectividad.

28 September 2006

entrega de diseño 4: embajada de la Unión Europea en Argentina

He aquí la justificación de mi prolongada ausencia. Esta ha sido la entrega más lenta de toda la historia de Diseño, pero era un concurso así que teníamos que lucirnos. Gracias a la huelga del sindicato de trabajadores de la Unah, la universidad está tan sucia que ha sido cerrada por el ministerio de Salud. Pero nada puede detener a la facultad de arquitectura, y mañana vamos a entregar, enmedio de protestas, tiroteos y quema de llantas. Qué amor al arte. O que gente sin nada mejor que hacer.
En fin, con Deysi estamos muy satisfechas del proyecto. Ojalá nos vaya bien.
Perspectivas exteriores

Plantas, con texturas. Cada mueblecito es de un material diferente.

Perspectivas interiores.

Más perspectivas exteriores.

23 September 2006

“Durante mucho tiempo he creído – quizá sea mi versión de la creencia de Sir Darius Xerxes Cama en una cuarta función de exterioridad – que en cada generación hay algunas almas, llámense afortunadas o malditas, que, sencillamente, han nacido para no pertenecer, que vienen al mundo semiseparadas, si queréis, sin una fuerte afiliación a familia, situación, nación o raza; que incluso puede haber millones, miles de millones de esas almas, quizá tantas no pertenecientes como pertenecientes; que, en resumen, el fenómeno puede ser una manifestación tan “natural” de la naturaleza humana como el opuesto, pero se ha visto frustrado la mayoría de las veces, a lo largo de la historia humana, por la falta de oportunidades. Y no sólo por eso: por los que valoran la estabilidad, los que temen lo efímero, la incertidumbre, el cambio, las personas que han construido un poderoso sistema de estigmas y tabúes contra el desarraigo, esa fuerza perturbadora y antisocial, de modo que la mayoría nos conformamos, pretendemos estar motivados por lealtades y solidaridades que no sentimos realmente, escondemos nuestras identidades secretas bajo la falsa piel y las identidades que llevan el sello de aprobación de los que pertenecen. Sin embargo, la verdad se filtra en nuestros sueños; solos en nuestras camas (porque todos estamos solos de noche, aunque no durmamos solos), flotamos, volamos, huimos. Y en los sueños despiertos nuestras sociedades permiten, en nuestros mitos, nuestras artes, nuestras canciones, que celebremos a los que no pertenecen, a los diferentes, los proscritos, los anormales. Pagamos dinero para contemplar, en un teatro o un cine, lo que nos prohibimos, o para leer de ellos en las tapas secretas de un libro. Nuestras bibliotecas, nuestros palacios de diversión dicen la verdad. El vagabundo, el asesino, el rebelde, el ladrón, el mutante, el desterrado, el delincuente, el diablo, el pecador, el viajero, el gángster, el contrabandista, la máscara. Si no reconociéramos en ellos nuestras necesidades menos satisfechas, nos los inventaríamos una y otra vez, en todos los lugares, en todos los idiomas, en todos los tiempos.
Tan pronto tuvimos embarcaciones, nos precipitamos al mar, surcando los océanos en barcos de papel. Tan pronto tuvimos coches, tomamos la carretera. Tan pronto tuvimos aeroplanos, fuimos zumbando a los rincones más lejanos del planeta. Ahora añoramos el lado oculto de la luna, las pedregosas llanuras de Marte, los anillos de Saturno, las profundidades estelares. Ponemos fotógrafos mecánicos en órbita o en viajes sin retorno a las estrellas, y lloramos ante las maravillas que transmiten, nos humillan las poderosas imágenes de galaxias remotas que se alzan como columnas de nubes en el cielo, y bautizamos rocas extrañas como si fueran nuestros animales favoritos. Tenemos sed del espacio curvo, del borde exterior del tiempo. Y ésa es la especie que se engaña a sí misma para quedarse en casa, para atarse con -¿cómo se llaman?- lazos.
Ése es mi punto de vista. No tenéis por qué aceptarlo. Quizá no seamos tantos después de todo. Tal vez seamos perturbadores y antisociales y no debamos ser tolerados. Tenéis derecho a tener vuestra opinión. Lo único que quiero decir es: duerme, niño, profundamente. Duerme bien y sueña con cosas bonitas.”

feliz equinoccio de otoño: el Sol entra en Libra

Libra (the Scales) is the seventh sign of the zodiac and governs, among other things, relationships, diplomacy, and emotional values. It is ruled by Venus, and its element is air, demonstrated through the Libra’s intellect and powers of reasoning. Its quality is cardinal, which signifies those who initiate action; in the yearly cycle, it indicates the start of a season. When the Sun enters Libra it is the autumnal equinox and fall begins. As the Sun moves through Libra, the following energies predominate, affecting the way people relate to one another:

Notable positive qualities associated with Libra:
Clear-sighted, idealistic, helpful
Diplomatic
Fair, kind, balanced
Charming, loving, romantic
Social, gracious

Notable not-so-positive qualities associated with Libra:
Indecisive
Dependent, fearful of branching out
Narcissistic
Positive at the expense of reality
Sulky
(Mmm.... Yo sé quién cumple con todas estas características....)

22 September 2006

miserables:

- días ocupados

- profesora de Principios de Economía

- clase de Estudios de la Mujer

- libro de S. R. que no tengo tiempo de leer y que está demasiado bueno

- huelgas del sindicato de la universidad que tienen el agua cortada de los edificios, no me dejan devolver unos libros a la biblioteca y no recogen la basura

- levantarme temprano y aún así llegar tarde a mis clases

- falta de café

- no poder ver películas, ni tele en paz

- clima indeciso que está nublado en la mañana y asando en la tarde
- trabajo acumulado que no quiero hacer

- resoluciones para empezar con mejor ánimo todos los días, que terminan esfumándose en el mundo real

18 September 2006

vacío y abandono

“(…) Se deduce de ello que el vacío perceptivo puede describirse como una cualidad de un área cuyas características espaciales no están controladas por los objetos que la rodean. El vacío total es experimentado donde no hay objetos. En la oscuridad, en el océano o en el espacio exterior, la falta de todo punto de referencia y de orientación, la ausencia de atracción y repulsión, las distancias no definidas, pueden causar un terror primario. Su equivalente social es la experiencia de una persona que se siente totalmente abandonada: el medio está completo sin ella, nada hace referencia a ella, nada la necesita, la llama o responde a ella. Esta falta de definición externa destruye el sentido interno de identidad, porque una persona define la naturaleza del propio ser sobre todo por el lugar que ocupa en un sistema de relaciones personales.

Para sentirse seguro, una personalidad fuerte puede enfrentarse con la soledad estableciéndose, él o ella, como el centro e irradiando hacia lo que rodea a tal centro con una explosión de fuerzas que animan el vacío. Bajo estas condiciones, la ausencia de obstáculos que contrarresten y se opongan puede crear incluso un estimulante sentido de libertad. Es la experiencia de “abarcar” el mundo desde la cima de una montaña. De forma similar, un monumento erigido en un llano vacío puede evocar en el espacio que le circunda un campo de fuerzas perceptivas cuya energía disminuye con el aumento de la distancia desde el centro.”

Rudolf Arnheim, “La forma visual en la arquitectura

16 September 2006

"There are moments in Life when keeping silent becomes a fault, and speaking an obligation.


A civic duty, a moral challenge, a categorical imperative from which we cannot escape."

Ha muerto una gran mujer. A pesar de algunas de sus opiniones extremistas, admiro el amor que tenía por su trabajo y la pasión y el coraje con el que defendía sus ideas.

http://www.nytimes.com/2006/09/16/books/16fallaci.html?ref=arts

try to build a wall that is high enough

Encuentros cercanos con la carta 13 de la Arcana Mayor

Quedé muy impactada después del choque en el carro de Yanis. Estuve por una semana traumatizada por que pude haber resultado herida, o pudo haber pasado algo peor, pero estaba muy lejos de saber que esa sólo iba a ser el primero de tantos avisos.

En Guatemala, una noche que regresábamos al albergue donde nos hospedábamos, el bus que nos transportaba dio una vuelta en u prohibida, sin fijarse en un carro que venía a gran velocidad por el carril de al lado. Estuvo a punto de pegarnos, apenas pudo frenar a tiempo. Cuando se detuvo estaba enfrente de mí y si hubiera chocado yo habría la principal afectada.

Y hoy el maldito freno tardó en responderme en una intersección en la que yo no tenía la vía, cuando un auto venía en mi dirección. Yo ya estaba preparada para lo peor, pero afortunadamente pudo detenerse.

¿Qué demonios significa todo esto?

No es que ande deseando recordar conscientemente, pero desde la semana pasada me siento inexplicablemente melancólica. Ayer no soporté la curiosidad y fui a revisar mis diarios viejos. Tengo un año de estar tratando de cerrar ciclos, de intentar ser honesta conmigo misma y con los demás, de aprender a estar sola y no sólo desenvolverme sin problemas pero también disfrutarlo. Supuestamente debería de estar haciéndolo bien, pero todavía hay piezas que no encajan, cuestiones y personas de las que quiero seguir huyendo y, para variar, mi incapacidad social se está acrecentando.

El estúpido viaje sirvió, entre otras cosas, para recordarme los pocos amigos que tengo, lo insoportables que me resultan mis compañeros y lo insoportable que les he de parecer yo también. Para empezar, la gente de mi universidad no se mezcló con las otras universidades de aquí. Aparentemente por decisión de ellos. Tampoco anduvimos mezclándonos con gente de otros países. E internamente estábamos divididos también. Por un lado la generación de los mayores, por otro los nuevos, y allá a lo lejos, mi minúsculo subgrupo de Yanis y Deysi. Deysi se lleva con todo mundo, es adorable y llevadera, pero Yanis y yo éramos las ovejas negras de todo el rebaño. Por un tiempo pude lidiar bastante bien con eso. No quería arruinar mi viaje, y la pasé muy bien. Pero ya al final no lo soportaba: empecé a acomplejarme sobre en qué me estaba equivocando, y cómo es que todos tienen alguna imagen mía que hace que no se me acerquen.

Bertha ya no lleva clases, este es el último semestre de Mafer, casi nunca veo a Moisés ni a Herminio: mis amigos cercanos están en nuevas etapas de su vida, lejos de la universidad. Voy a tener que aprender a tratar a mis compañeros de facultad. Extraño tener una amiga. De esas con quien sales todos los días, hablas por teléfono y te vas a dormir a su casa el fin de semana para hablar hasta la madrugada. Tengo muchos años de no tener ese nivel de intimidad con una chava. Aclaro que hablo de una mujer por que con un amigo varón la dinámica es inevitablemente distinta.

Mis clases están bien, estoy disfrutando Diseño, tengo una rutina bien estructurada, soy eficiente y productiva, pero no puedo quitarme esta sensación de vacío y de querer aún más. Ese más que los encontronazos con los carros a alta velocidad pasan recordándome constantemente.

15 September 2006

mientras me pica el mosco de la inspiración: fotos del viaje, cortesía de el-yanis

La marita posando

Antigua Guatemala


Este es el hotel en donde fue el congreso
Haciendo payasadas en el jardín de un museo


Bailando en un barcito
El proyecto de algún guatemalteco, demasiado bueno

Hay algo muy perturbante de ver a tus profesores bailar

11 September 2006

sobre la tierra de Gallos y pollitos verdes

Qué gran ironía que lo menos sobresaliente del Encuentro Centroamericano de Facultades de Arquitectura en Guatemala haya sido el encuentro en sí.

Voy a tener grabado en mi mente las habitaciones para 12 personas del albergue neocatecumenal, con opción entre baños microscópicos o colectivos, en el que nos hospedamos, y del que la delegación de cierta universidad privada hondureña se rehusó a ocupar.

La primera noche, en el cocktail de bienvenida, descubrí que en una gran aglomeración de gente esperando boquitas se aplica la ley del más fuerte, y si no se puede con ella se termina tomando whisky con el estómago vacío y haciendo llamadas internacionales a los amigos que quedaron en casa. Moisés lo describió muy bien cuando le conté: este fue el congreso de los anoréxicos. Aparentemente los guatemaltecos no cenan antes de ir a bailar, ni en las fiestas de gala.

Las charlas de los arquitectos estuvieron geniales. Por primera vez en mi vida vi posibilidades infinitas a mi carrera y me sentí tan feliz por estarla estudiando. Arquitectos costarricenses, guatemaltecos y mexicanos brillantes contrastaban terriblemente con los hondureños. La teoría de Gestalt aplicada al diseño, semiótica y kitsch en la arquitectura contemporánea, diseño turístico basado en elementos autóctonos… hubo conferencias demasiado buenas como para sucumbir al cansancio por las pocas horas de sueño. Pero en todas las demás la gente se iba de compras a los centro comerciales vecinos o se dormía descaradamente enfrente del expositor.

Los pobres chavos coordinadores parecían a punto de sufrir un ataque cardíaco por la histeria de no poder controlar a los estudiantes. No eran tan buenos de todas formas. Cuando nos escapamos con Yanis a cenar con Deysi y una amiga suya, nuestro grupo se fue del hotel sin haber notado nuestra ausencia. Fuimos a un restaurante temático con decoración basada en películas, excelente.

La vida nocturna guatemalteca es tan variada y tan pinta que es una lástima que a la 1 de la mañana enciendan todas las luces y te tiren a la calle. Conocimos una zona peatonal con restaurantes y bares y terminamos bailando en uno de ellos. La noche siguiente conocimos una disco construida como una antigua estación de tren. La de Antigua era una casbah árabe con todo tipo de música.

Casi me muero de felicidad viendo tiendas de discos y libros. Es obsceno lo compradora compulsiva que me convierto en lugares extranjeros: lo único que medio me detenía era convertir los precios en quetzales a lempiras. Como muchos de nuestros compañeros dijeron, vivimos en la gloria en nuestro país.

La infame fiesta de gala de despedida resultó ser la excusa perfecta para ir en vestido y tacones bien altos a cazar pollo frito en cualquier restaurante abierto a las 11 de la noche. Con la mala reputación de la ciudad debido a la delincuencia, un lugar de mala muerte llamado “7 caldos” fue el chiste de toda la noche cuando alguien dijo “un balazo por cada caldo, si sobrevive son gratis”. Volvimos a la fiesta para presenciar el escándalo de una “chusma enardecida” y hambrienta que estaba reclamando por que no había cena. Una de las arquitectas organizadoras del evento interrumpió a la banda especialista en ritmos tropicales que estaba tocando y mandó a los revoltosos (que eran los hondureños) a que salieran pero que no regresaran.

El último día fue de vagancia, lluvia, y compras en Antigua. Y el regreso fueron 11 horas en un bus amarillo,de esos de colegio,tratando de dormir en alguna posición que no causara dolor de cuerpo, rogando por que no se acabara la batería del dvd player para poder ver “Nip/Tuck” y detestando intensamente a los tarados de mis compañeros que pusieron 3 veces seguidas un disco de reguetón.

Fue un viaje demasiado bueno. Con un solo defecto, pero hablaré de eso en otra ocasión.

04 September 2006

el primer "hombre" al que amé

Tuve mi primer novio serio a los 17 años, el primer novio a escondidas a los 14, bailé por primera vez con un chavo a los 10 años (sí, me acuerdo. Fue en un “baile de las rosas” ridiculísimo de la escuela), y mi mamá dice que en preescolar yo andaba con un compañerito mío, pero yo no recuerdo nada de esa época. Sin embargo, el primer hombre del que alguna vez me enamoré fue de la Rana René. Es tan dulce, tan noble y no puedo negarlo: me parece realmente atractivo.
Como consecuencia natural, admiraba mucho a Miss Piggy. Analizando exhaustivamente los rumbos que he tomado en mi vida me doy cuenta que adopté sin querer muchas de sus actitudes características: soy mandona y deseosa de atención, pero siempre con buenas intenciones, desde luego…

Todo esto deriva de una afirmación que hice hace unos días: hay pocas cosas en la vida que me hagan tan feliz como 31 minutos. No es que sienta que soy pequeña de nuevo, pero me siento dichosa y despreocupada como si lo estuviera. Es tan divertido y al mismo tiempo tan inteligente. Y Bodoque… Es otro prototipo de hombre ideal con cuerpo de peluche.

Son demasiado irresistibles los animalitos flaquitos, flexibles y con excelente sentido del humor.

03 September 2006

“One of the chief rules of the game is to have confidence in yourself and your undertakings.

Failing that, you can always proceed as though you have confidence in yourself and your undertakings.”

Es una lástima que “The girl in the café” termine pareciendo una publicidad barata para el Live 8.
Comienza muy bien: un señor solitario que, en sus propias palabras, sólo vive para su trabajo, y cuando al fin encuentra a alguien que cambia su situación, aunque sea por unos días, tiene que pagar un alto precio por ello.

La torpeza de Lawrence cuando trata de establecer un contacto con Gina es monumental. Es incapaz de verla a los ojos, nunca puede decir nada remotamente correcto para el contexto en el que se encuentra, sus invitaciones están plagadas de la falta de costumbre por no estar con alguien desde hace mucho tiempo y la ansiedad por terminar con esa vida desértica. Me acordé de esa frase que dice que si no te sientes confiado, por lo menos finge estarlo. Me pregunto si de veras funciona, por que es cierto, cuando estás con alguien que parece saber lo que está haciendo, es más fácil dejarse llevar y no sobre-pensar la situación.

Es una típica película que trata de moralizarnos sobre nuestras vidas miserables que tratamos de llevar de la manera correcta, decente e irreprochable y cómo todo eso no significa nada y se desmorona cuando encuentras a una persona con la que quieres estar. He superado el cinismo que me hacía rechazar visceralmente esa teoría, pero no puedo decir que esté de acuerdo con ella. Miraba a Lawrence y al ver lo debilucho y decrépito que era, (a pesar de trabajar para el canciller británico preparándose para la cumbre del G8) pensé en que su vida era un desperdicio, no por que sólo se dedicara a trabajar, como dijo él, sino por que no se sentía realizado haciéndolo. No tenía personalidad, su vida iba sin rumbo, y como siempre, trató de escaparse de eso recurriendo a una aventura romántica, un sedante. Pero su esencia sigue siendo la misma, y cuando la vida le exige que por fin despierte de su estupor, apenas puede estar a la altura.

El intento de enmarcar la historia de amor en un clima político cargado se sintió muy forzado. Grandes historias han sido concebidas de esa forma, pero cuando son buenas la transición entre los dos aspectos ni siquiera es perceptible. No es el caso aquí. De repente Gina empieza a atacar políticos de una forma tan emocional que nadie tiene lástima en descartarla sin escuchar su mensaje. Que fue lo que pasó con el ya mencionado Live 8. La gente vio los conciertos, firmó las peticiones en Internet, compró los brazaletes de hule, durmió con la conciencia tranquila una noche y se olvidó de todo eso al día siguiente. Estoy desvariando igual que la película...